El gran mito del colesterol

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“La relación entre colesterol y estrechamiento de arterias es un mito que caerá antes o después”. – Dr. Amir Reza Hosseinpour (Cirujano Cardíaco Congénito, Hospital Virgen del Rocío del Servicio Andaluz de Salud)

“Cada año, las Guías (The National Cholesterol Education Program) nos van bajando los niveles ‘saludables’ de colesterol…  8 de los 9 miembros de dicho comité tienen lazos financieros con las industrias de los fármacos que disminuyen el colesterol, las estatinas. Cuanto más bajan los niveles ‘normales’ o ‘deseables’ de colesterol, más personas, por lo demás sanas, recibirán las estatinas por parte de los médicos que sigan las nuevas guías. Una pastilla al día… para todos los días de tu vida… ¡Qué negocio! Pero, ¿qué gana el paciente?, ¿qué efectos secundarios le esperan?” Sobre esto y más habla el Dr. Jorge García-Dihinx (Pediatra en el Hospital San Jorge de Huesca, Unidad de Nutrición y Digestivo, en España) en su artículo sobre el mito del colesterol.

García-Dihinx afirma que cualquier persona que esté tomando estatinas o esté preocupado por su colesterol, debería leer el libro El Gran mito del colesterol. Por qué bajar tu colesterol no previene la enfermedad cardíaca y el plan libre de estatinas que sí lo hará.

CONTRADICCIONES

A pesar de dar a millones de personas sanas tratamientos crónicos con estatinas, la enfermedad cardíaca sigue siendo la primera causa de mortalidad. ¿Es realmente el nivel de colesterol total un marcador de riesgo de enfermedad cardiovascular… o tiene que ver con el gran negocio que genera?

Más del 50% de los infartos se dan en personas con niveles normales de colesterol. Ante este hecho, muchos cardiólogos se empezaron a preguntar: ¿Qué tiene entonces que ver el colesterol con la enfermedad cardíaca? ¿Qué causas distintas al colesterol tienen la mitad de las personas que sufren un infarto, teniendo el colesterol normal o incluso bajo? Por ejemplo, el Dr. Stephen T. Sinatra, que en su labor diaria hacía angiografías de las arterias coronarias a pacientes con colesterol de 280 mg/dl, o incluso superiores a 300 mg/dl, veía que sus coronarias eran completamente normales. Sin embargo, en pacientes con colesterol de sólo 150 mg/dl sí encontraba patología cardíaca. ¿Cómo era posible? ¿Entonces no era el colesterol el culpable de la arterioesclerosis y sus consecuencias?

FAMOSO ESTUDIO… FALSEADO

En su Estudio de los Siete Países, Ancel Keys, fisiólogo norteamericano, ‘demostró’ que había una relación directa con la mortalidad cardiovascular en los países donde se comía grasa saturada.

El Dr. García-Dihinx afirma que Keys tenía mucho poder político y consiguió convencer de su teoría a médicos, cardiólogos y a toda la población… pero Keys realizó su estudio en 22 países, no en 7.  ¿Por qué entonces quitó a 15 de sus datos finales? Porque los resultados de esos 15 países no confirmaban su teoría, así que sólo eligió los lugares que le ayudaban a ‘probarla’. En otros países (Holanda, Alemania Federal, Suiza, Austria e Israel) comían el mismo porcentaje de grasas (40%) que los países mostrados por Keys en su estudio, pero el resultado fue contrario a la teoría de Keys: a mayor consumo de grasas, mayor longevidad.

OTRA CONCLUSIÓN ERRÓNEA

The Framingham Diet Heart Study (1948) monitoreó durante 16 años la incidencia de enfermedad cardiovascular en 5,000 residentes de Framingham, Massachusetts de 35 a 50 años de edad. Se relacionó el colesterol LDL (el “malo”) con el riesgo cardiovascular. Pero ahora, revisando los datos de este estudio, se ha visto que no es así: No había relación entre colesterol alto y mayor mortalidad en las personas mayores de 50 años (que es el grueso de la población actual que toma estatinas). A mayor edad, los niveles altos de colesterol son protectores; se vive más con más colesterol.  También se vio que tanto los residentes de Framingham que desarrollaron enfermedad cardiovascular como los que no, tenían niveles de colesterol muy similares. Incluso personas con un colesterol total de sólo 150 mg/dl tuvieron un infarto de miocardio; lo que hacía ver que tener un colesterol total bajo tampoco era una garantía para impedir un evento cardiovascular. A la luz de estos datos contradictorios, el Dr. George Mann, colaborador del estudio de Framingham, escribió en 1985 Coronary Heart Disease. Doing the wrong things (Enfermedad Coronaria. Haciendo las cosas equivocadas), diciendo cómo se habían manipulado los datos para llegar a conclusiones equivocadas.

¿GRASAS O AZÚCARES?

Desde que Keys convenció a la humanidad de su teoría, las grasas saturadas han sido satanizadas y hoy nos movemos en un mundo de comida procesada, llena de azúcares y libre de grasas buenas. La falta de grasas en la dieta nos lleva a tomar más azúcares, a más síndrome metabólico, más medicación y más enfermedad. Incluso a los niños diabéticos les dan más raciones de carbohidratos que de grasas, siendo que sus necesidades de insulina exógena bajarían de un 20 a un 30% si llevaran una dieta más rica en grasas y con menos carbohidratos. Sin esos picos de glucemia post-pandriales y con una energía basada más en grasas, muchos podrían funcionar durante 24 horas sólo inyectándose la insulina lenta antes de dormir, y prácticamente sin las dosis de insulina rápida durante el día. Y los Diabéticos tipo II (Hiperinsulinemia y Resistencia a la Insulina) podrían incluso dejar la medicación.

Para más información: Conferencia del Dr. Eric Westman, de la Universidad de Duke (www.youtube.com/watch?time_continue=9&v=pgMizC6sQ6w), uno de los mayores expertos en diabetes, obesidad y tratamiento con alimentación baja en carbohidratos.

ESTATINAS Y SALUD: MITOS Y REALIDADES

La acción antiinflamatoria es lo único bueno de las estatinas. Quienes promueven su consumo para bajar el colesterol, dicen que reducen el riesgo de mortalidad, pero estudios basados en evidencias afirman que se ha comprobado que las estatinas no disminuyen la mortalidad y sus efectos secundarios son muy numerosos, y la mayoría de las veces no revelados. El Dr. Russell Blaylock, autor del libro Dangers of Statin Drugs & How They Are Damaging the Brain, afirma que el colesterol es fundamental para las conexiones y funcionamiento del cerebro, para la transmisión del impulso nervioso, la actividad sensitiva, motora e intelectual. Las estatinas, al frenar la producción de colesterol, entorpecen todas estas funciones. Ahí empiezan los problemas de memoria, el riesgo de suicidio. Bajar el colesterol total por debajo de 170 mg/dl incrementa el riesgo de hemorragias cerebrales. El LDL total no tiene relación con la mortalidad cardiovascular. Hay muchos libros escritos por cardiólogos cirujanos cardiovasculares en contra de las estatinas y en contra del mito del colesterol, pero son rechazados “especialmente si van en contra de la creencia actual o en contra de la industria farmacéutica que financia a las revistas médicas”.

Para más información: sobre el colesterol, sus beneficios para la salud y los daños de las estatinas:

http://www.cholesterol-and-health.com/

LA MEJOR MEDICINA

Los principales causantes de enfermedad cardiaca son el estrés, el exceso de azúcares y carbohidratos en la dieta y las grasas trans de los alimento procesados y precocinados. Hay otros factores muy importantes para la salud: el optimismo; relacionarse con la gente, disfrutar de la familia y los amigos; pasear al aire libre, disfrutar el sol con medida y relajarse… y todos ello sin efectos secundarios dañinos.

NOTA. “La información aquí ofrecida no son consejos médicos, recomendaciones o asesoría médica de ningún tipo, y no debe tratarse nunca como tal. Para síntomas, preguntas o asesoría médica visita a tu doctor. No debes tomar la información de esta revista como una alternativa al consejo de tu médico u otro profesional sanitario.”

 

FUENTES:

www.repensandoverdades.blogspot.com.ar

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-quitarse-complejos-andalucia-hace-cirugia-mismo-nivel-europa-201611200820_noticia.html

“El Gran mito del colesterol. Por qué bajar tu colesterol no previene la enfermedad cardíaca y el plan libre de estatinas que sí lo hará”, por Jonny Bowden, Stephen Sinatra.

“Interpretation of the evidence for the efficacy and safety of statin therapy”.

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