Entrena tu mente para sentirte bien

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“Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.        Santiago Ramón y Cajal Nobel de Medicina en 1906.

El Doctor Mario Alonso Puig, nació (1955) y vive en Madrid.  Es católico, está casado y tiene tres hijos.  Es cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid, también un conocido conferenciante, especializado, entre otras cosas, en Gestión del estrés y de la Incertidumbre, Equilibrio personal y Felicidad.

“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro.  La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional.  Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”, explica el Doctor Mario Alonso Puig. Son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. Esta afirmación, que hasta hace poco era conocimiento de los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo es de la ciencia.

 

PSICONEUROINMUNOBIOLOGÍA

Según la Universidad de Harvard en Boston, entre el 60% y el 90% de las consultas a médicos generales en Occidente tiene una clara relación con el estrés. La Psiconeuroinmunobiología es la ciencia que estudia la conexión entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano; una conexión que desafía el paradigma tradicional.  Se ha demostrado que el pensamiento y la palabra son una energía que tiene la capacidad de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos. Por ejemplo, de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo, y afectar a nuestra capacidad intelectual, porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios sorprendentes en el funcionamiento del cerebro: si duras un minuto entretenido en un pensamiento negativo, tu sistema inmunitario queda en una situación delicada durante seis horas.

 

RECURSOS PARA COMBATIR AL ENEMIGO INTERIOR

Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea de pensamiento.  Lo que el corazón quiere sentir, la mente te lo acaba mostrando. Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.

Cuando nos basamos en cómo queremos vivir (por ejemplo, sin tristeza), aparece otra línea de pensamiento: quitar el foco de atención de los pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación.  Entonces son más importantes el qué y el por qué, que el cómo.

Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de serenar nuestro estado mental y producir cambios en el cerebro, ya que favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina, y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California, el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia. Las palabras, por sí solas, activan los núcleos amigdalinos.  Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales.  Científicos de Harvard han demostrado que cuando una persona consigue reducir ese ruido interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

 

HONRA TU PALABRA

Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos, alteramos físicamente nuestro cerebro.  La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente. Reaccionamos según automatismos que hemos ido incorporando. Cada vez estoy más convencido, enfatiza el Dr. Puig, del poder que tiene el entrenamiento de la mente. El miedo nos impide salir de la zona de lo conocido, y esta actitud nos impide realizarnos.

Se ha podido fotografiar, con tomografía de emisión de positrones, cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban esas enfermedades. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones.  Cambia hábitos de pensamiento y entrena tu integridad honrando tu propia palabra.

 

FUENTE:

Supimos del Dr. Puig a través de France Gobeil, una de nuestras colaboradoras. Para saber más de él: http://www.marioalonsopuig.com/es

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