Padres exitosos dentro y fuera de casa

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Tu padre loco tiene muchas responsabilidades y usa muchos sombreros en este gran mundo, pero ser tu papá siempre será el que más me enorgullezco de usar, prometió Dwayne Johnson, “La Roca”, a Tiana Gia, su tercera hija, recién nacida.

¿Es posible ser un buen padre y a la vez un hombre con éxito? Sí se puede, aunque también depende de tu definición de éxito, pues de ella deriva el acomodo de tus prioridades. 

MUCHOS DE TUS SUEÑOS… NO SON TUYOS

¿Quieres vivir estresado y preocupado, luchando por lograr un nivel ‘perfecto’ de vida? ¡Adelante!, sólo que es muy probable que esa estrategia te proporcione más agotamiento que satisfacción, y si no logras lo que realmente quieres, una gran frustración. Pero si lo que quieres es felicidad y bienestar, prueba a dejar atrás la mentalidad de otros (sea la de tu bisabuela, la de tu padre, tu jefe o el famoso que admiras). El esfuerzo y el trabajo sin sentido propio son como recorrer un camino en el que corres por miedo a no estarte moviendo, pero la velocidad no te permite darte cuenta de si vas o no por el camino adecuado.

ALTERNATIVAS A LA RUTA TÍPICA

Date tiempo de descansar, no frente a una pantalla, sino en un espacio para reflexionar. La calma te da perspectiva; descubres un mundo de posibilidades cuando haces tiempo en tu vida para darte cuenta de lo que funciona para ti y lo que no. Tu mente puede analizar las situaciones y proyectos; pero, sobre todo, permite a tu intuición salir y activarse para que logres ‘ver’ lo que realmente quieres y lo que necesitas hacer.

Como herencia de la época industrial nos quedaron un aceleramiento y una competencia feroz. La gente debía producir, y a más producción, mayor éxito. Los padres luchaban por formar a sus hijos en su misma profesión, por heredarles bienes materiales; en eso residía el éxito. Ahora vivimos una etapa del desarrollo humano en que obtener el éxito es alcanzar un estado de plenitud, vivir en armonía con el propio ser y con la naturaleza, respetar las diferentes formas de concebir el bienestar: con o sin casa y auto propio; con educación presencial o en línea.

Esto no significa que rehuyas el éxito económico, sino que logres un equilibrio entre tu desempeño profesional y personal.

EQUILIBRIO

Puedes tener éxito en el trabajo si le dedicas tiempo y persigues tus metas con pasión, pero sin llegar a convertirte en ‘adicto al trabajo’ (implicación excesiva y progresiva en tu actividad laboral, sin control ni límite, abandonando actividades que antes realizabas). Al mismo tiempo defines espacios y actividades para ti y tu familia en el día a día, y durante las vacaciones desconectas y disfrutas el tiempo de pareja y familia.

RELACIÓN PADRE-HIJO

Un padre que participa activamente en la vida de sus hijos es un bien invaluable: ayuda a que los niños crezcan más seguros y felices. No permitas que tu trabajo te impida alimentar, cada día, la relación padre-hijo. Los siguientes aspectos pueden ayudarte:

Tiempo. El que tu hijo espere la hora del día en que llegas, sabiendo que sin importar cuantas actividades tengas irás a darle el beso de buenas noches, a leerle un cuento, a escuchar qué hizo ese día, a planear qué harán juntos en tu día libre se convertirá también en tu mejor momento, porque es el tiempo en que se conocen y crecen los lazos entre ustedes.

Comunicación. Mantenla abierta. Muéstrale que tiene dos vías y que es importante que ambos sean claros y respetuosos. Enseña con el ejemplo: evita juzgar y criticar. Pon atención a lo que diga, aunque te parezca infantil (es un niño); responde a sus preguntas con sinceridad, en términos adecuados a su edad.

Coaching. Contribuye a que tu hijo fije sus propias metas, a que luche por ellas de la manera eficaz mediante el uso de sus habilidades y recursos.  Ayúdale a ser la mejor versión de sí mismo (no de ti), mediante el autoconocimiento, la autoestima, reglas claras, libertad y responsabilidad sin sentimientos de culpa. Todo esto le llevará a pensar con calma y ejercer el autocontrol; le ayudará a canalizar las situaciones hacia un clima de tranquilidad y confianza, cambiando la presión por el deseo de dar lo mejor de sí, sabiendo que nada está ganado ni perdido hasta el último momento.  Recuerda que cuando los niños son pequeños admiran a sus padres.  Aprovecha esa etapa para enseñar valores morales, el respeto propio y ajeno e incluso consejos prácticos para la vida diaria (cómo escoger la fruta y la verdura, cómo cambiar una llanta, cómo se usa la lavadora, manejo de herramientas básicas, etc.).

Flexibilidad. Las necesidades de tu hijo no son las mismas que las tuyas. No dejes que la tradición, el qué dirán o tu ego determinen tu estilo de crianza. Aplica la empatía y la comprensión a sus necesidades, y olvídate de “eso es responsabilidad de tu madre”. Observa lo que a tu hijo le gusta, lo que le disgusta y/o atemoriza. Todo esto afianzará el vínculo entre ustedes y aumentará la confianza mutua; ambas cosas serán muy necesarias cuando crezca.

Expresa tu amor. No te limites por pena ni pospongas las demostraciones de cariño a tus hijos. Nunca te arrepentirás de hacerlo, pero sí de no haberlo hecho.

 

FUENTES:
Guía “10 claves para hacer lo que amas”, por Ilse Marel, Coach de Vida.

https://psicologiayautoayuda.com

10 consejos para ser padres exitosos, en http://consejos-pequenasvidas.blogspot.mx

“Adicción al trabajo”, en http://www.centroima.com.ar

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