Una historia de éxito bañada en azúcar

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Marisa Lazo Corvera ha sido entrevistada en múltiples ocasiones. Aquí te presentamos la charla que tuvimos con ella, en la que nos permitió conocer a Marisa como mujer.

MARISA EMPRESARIA
RSB: Marisa, pensamos en que esta entrevista tenga un enfoque un tanto distinto, para dar a conocer a nuestros lectores otras facetas tuyas, dado que tu trayectoria es muy conocida en nuestra comunidad. Pero antes de empezar queremos preguntarte si estás consciente de que, aun cuando tienes carrera de psicología, quizá has ayudado anímicamente a más gente con tu otra especialidad, la repostería; por aquello del disfrute del café con alguna de tus galletas…
M: [Risas] – Sí, y otra cosa que hemos descubierto con el tiempo es que estamos en los momentos más lindos de las familias: las celebraciones, el aniversario de bodas, la abuelita que cumplió 80 años, la hija que se graduó… no nos habíamos dado cuenta hasta que la gente empezó a escribirnos y a compartir: El pastel está en el centro y la familia y amigos alrededor. Y también hay ocasiones en que las personas atraviesan por una pena y mucha gente llega a dar un abrazo y llega con galletas de Marisa; entonces estamos presentes como algo que ayuda a tratar de endulzar el momento. ¡Esto ha sido muy bonito!RSB: ¿Tus hijas trabajan contigo?
M: Sí. Una está conmigo en Marisa y la otra en Dolce Natura, que es nuestro nuevo proyecto, de las paletas.

RSB: Ya celebraste 25 años en este negocio.
M: Este año voy a cumplir 26 años, no como empresa, pero sí de que vendí el primer pastel en mi casa: un pay de pera con almendras, en el ’92. Estuve 5 años vendiendo en mi casa, a mis amigos y familiares, y luego puse mi primera tienda.

RSB: Cuéntanos un poco de Marisa en números; tu empresa crece todos los días. ¿Cuántos puntos de venta tienes ahorita?
M: Tengo 49 y estoy por abrir el 50, en junio o julio.RSB: ¿Ese número es sólo en Guadalajara?
M: Tengo 1 en Ajijic y 2 en Tepa, que es como el experimento para ver cómo nos va en una ciudad más pequeña y con la mandada de pasteles a hora, hora y media de aquí. Estamos experimentando la logística y va bastante bien, y también la aceptación. Eso nos permitirá después abrir tanto en Los Altos como en la zona del Bajío. Algo que no me quede más allá de hora y media, dos horas, pues los pasteles son caseros y pueden romperse.RSB: ¿Cuántas plantas de producción?
M: Tenemos 5. Cuatro de Marisa y la quinta es la de Dolce Natura.
575 empleados. De 120, 000 a 130,000 productos al mes.

 

MARISA MUJER
RSB: Háblanos de ti como mujer.
M: Soy mamá, hija, hermana… pero también soy empresaria y ciudadana. Estoy convencida de que un buen empresario siempre ha de estar buscando tener un impacto positivo en su comunidad. Me gusta mucho participar y estoy en numerosas asociaciones. Como mujeres estamos viviendo en una época súper padre. Si me comparo con mi mamá o con mi abuela, hoy casi no hay nada que no podemos hacer, y cada vez vamos encontrando mejores formas para trabajar juntos hombres y mujeres. Se va valorando más nuestra presencia en las empresas. Creo que necesitamos seguir preparándonos y fomentar también en casa que haya equidad en las tareas de la pareja.

RSB: ¿Y como mamá?
M: Así como nuestros hijos van creciendo, vamos creciendo nosotras como mamás. Me gusta mucho leer, y cuando estaba embarazada leí todo lo que pude sobre cómo alimentarlos, cómo educarlos. Seguí tomando cursos y aprendiendo, y con el tiempo a saber soltarlos, porque los padres somos como los entrenadores: aplaudes lo bueno que hacen, corriges lo que hay que corregir, pero dejas que sean ellos quienes salen a jugar a la cancha.

RSB: ¿Qué principios rigen tu vida?
M: La generosidad (regalamos un montón de pasteles a las asociaciones civiles que ayudan a madres solteras, a niños con cáncer, a orfanatos, asilos…). Y hemos visto que mientras más compartimos más vendemos. Compartir conocimiento (me gusta ser mentora, apoyar a chavos que están aprendiendo, a mujeres que iniciaron un negocio, me encanta compartir lo que he aprendido para que ellos también lo apliquen). Estar siempre preparándome (no veo tele, leo mucho, estudio, me meto a todos los cursos que hay, voy a conferencias, veo las TED Talks). Hacer las cosas bien, buscando el beneficio para todos los involucrados y sin trampas (ni fiscal, ni pagarles menos a los empleados). En vez de echar rollos, poner el ejemplo.

RSB: ¿Qué límites reconoces en tu mente?
M: Tocas un tema fundamental para mí que es la mente. Gran parte de mis lecturas tienen que ver con la mente y la espiritualidad. Estoy convencida que la manera en que creas tu vida con tus pensamientos, tú decides en qué te enfocas, si a lo positivo o a lo negativo. Trabajo todos los días con mi mente para revisar cómo me estoy hablando, cómo estoy pensando. Claro que he tenido muchas cosas que me han limitado. Recuerdo cómo era la Marisa de hace 25 años y tenía muchos más miedos. Tengo miedos, pero camino, me aviento. No me detengo porque no sé hacer algo, mejor veo cómo aprendo a hacerlo, cómo enseño a mi gente. Lo que me frena un poco es el tiempo, porque el día sólo tiene 24 horas.

RSB: Como mujer, ¿quién te inspira?
M: Muchísimas personas, mujeres y hombres: empresarias/os que tienen un impacto positivo en su comunidad; las personas que no pierden el equilibrio (no se dejan llevar por la fama, ni se convierten en déspotas o inalcanzables); los que dejan huella (a mí me gustaría dejar una huella positiva en la gente que está a mi alrededor), que innovan, las mujeres valientes que rompen paradigmas.

RSB: ¿Cuál es la fuente de energía que te impulsa?
M: La meditación, el ejercicio y las ideas nuevas que leo sobre personas que tienen éxito.

RSB: Tus debilidades y fortalezas.
M: Una de mis debilidades, que le pasa a muchos emprendedores, es que te acostumbras a tomar todas las decisiones tú y a llevar tú el negocio. Y durante muchos años me perdí del talento y las ideas de mi gente. He ido mejorando y cada vez me abro más a las ideas de los demás. Soy un poco desesperada y quiero que todo el mundo haga las cosas muy bien y muy rápido, soy muy perfeccionista y a veces me cuesta un poco de trabajo escuchar con calma a la gente. La vida me ha enseñado que no pasa nada si delego. Ahora soy muy buena para delegar, para confiar en la gente, para hacer crecer a los demás, que saquen lo mejor de sí y hacer muy buenos líderes. El 80-90% de mis gerentes empezó de abajo, haciendo pasteles, creció dentro de la empresa, y ha traído a sus familiares o conocidos para que progresen del mismo modo. Me encanta mi trabajo y lo relacionado con él. Soy muy dulcera y mis productos me ponen de buenas.

RSB: ¿Qué consejo les darías a las mujeres y mamás de este país?
M: Que crean en ellas. Que no se dejen frenar por las culpas y por los miedos. Y que estén conscientes de que, al contrario, les van a hacer un bien a sus hijos si persiguen sus sueños. Puede ser algo como lo mío, que genera un beneficio económico, o puede ser como mi mamá, que puso un dispensario y trabaja por los más necesitados. Algo nos pasó a los padres en esta generación, que les damos todo a los hijos, no les ponemos casi nada de límites y hemos creado seres profundamente narcisistas y egoístas. Si sales de casa a trabajar, tus hijos se acostumbran a compartirte y a ayudar en casa. Hombres y mujeres tenemos muchos talentos, pero las mujeres no deben autolimitarse porque al marido pueda afectarle en su seguridad. Por eso es importante educar hijos que no sean machos, sino seres seguros que apoyen a su pareja y no basen su valor únicamente en ser proveedores.

RSB: El ser cabeza de familia, ¿te limitó o impulsó?
M: Definitivamente, me impulsó, porque cuando trabajas les das un ejemplo a tus hijos: perseguir sus sueños, hacer las cosas, nunca darse por vencidos. Eso sí, requirió ser muy ordenada y organizada, por ejemplo, en las mañanas chambeaba y las tardes eran para mis hijas.RSB: ¿En qué momento pensaste hacer de tu empresa algo muy grande?
M: Más bien me fui paso a pasito. Cuando empecé no pensé: Voy a poner 50 tiendas. Nunca hice planeaciones estratégicas, pero conforme vi que necesitaba crecer lo fui haciendo, sin miedo. Lo que siempre he tenido muy claro es crecer mientras pueda seguir haciendo los pasteles de forma artesanal, casera, rica, que sea un buen producto. A veces paso frente a una de mis tiendas y no me la creo [sonríe emocionada]. He sido súper feliz.

RSB: ¿Hay desventaja empresaria vs empresario?
M: Las leyes son las mismas. Los bancos nos consideran leales y buenas para pagar. He escuchado de mujeres a las que se les han cerrado las puertas, pero esa no ha sido mi experiencia. Yo pregunto mucho a mis compañeros empresarios cómo hicieron tal cosa, qué piensan sobre costo-beneficio de tal proyecto, etc. Tanto las Cámaras de Comercio como las Universidades se han dado cuenta de que en sus instituciones necesitan mujeres, y eso me ha abierto muchas puertas, pero creo que como mujer es importante que, si te invitan, aunque veas que al principio te vas a partir en dos, te organices y te animes. Influye el área de desempeño, habrá unas en que tenemos que capacitarnos más que los hombres para ganar respeto a lo que hacemos, pero también tenemos que cambiar nuestra mentalidad, animarnos y creer en nuestras capacidades, pues el hombre se atreve a pedir un puesto con el 50% de lo que se necesita para obtenerlo; y la mujer, si no conoce el 90 o 100 %, no pide el puesto, en vez de confiar en que puede aprender en el camino. Las que nos exigimos más somos nosotras mismas.

RSB: Cuando experimentas fatiga o desilusión, ¿cómo retomas impulso?
M: A mí me motiva mucho que cada vez somos más los que colaboramos en esta empresa, y siento una gran responsabilidad. No me pesan los empleados, como a otros empresarios que prefieren tener máquinas. A mí me impulsa saber que les voy a dar un mejor nivel de vida. Eso me encanta. Cuando algo sale mal, lo escribo, es un aprendizaje (por ejemplo: El día de las madres debimos haber empezado a las 4 de la mañana, no a las 5), y eso es todo. No dejo que me saque la energía. No niego lo que salió mal; lo enfrento, pero no dejo que me apachurre. Me han preguntado si alguna vez me he querido rajar. Nunca. Claro que hay problemas, pero todas las empresas tienen. Incluso han dicho que no vendo porque no me han llegado al precio, pero no es por eso. No todo en la vida es dinero. Yo soy feliz aquí, feliz de dejarles a mis hijas un negocio y un ejemplo de hacer bien las cosas.

RSB: ¿Qué harías diferente si pudieras volver a empezar?
M: Primero, escucharía más a mi gente, sus ideas. Y al hacer algún cambio de procesos, estrategia, etc, lo comunicaría varias veces, muchas veces. No porque yo tenga claro lo que hay que hacer diferente o por qué nos conviene, todos lo entiendes, o a veces lo único que quieren es poder expresar cómo se sienten con el cambio.

RSB: De todos los productos que hay en tu empresa, ¿cuál es tu favorito?
M: Me gustan todos, pero si tengo que elegir… las galletas de avena, las de arándanos, las ‘nenas’ (que tienen dulce de leche adentro) y ahorita son de las que más vendemos, la rosca de chocolate, la gelatina de cajeta, las paletas de choco menta… la verdad es que soy muy dulcera y me gusta todo [risas].

RSB: Cambiando de tema. Danos una opinión breve sobre México.
M: Yo amo México y ser mexicana. Cada vez que tengo oportunidad, invito a la gente, en especial a los chavos, a ser mejores ciudadanos. Los grandes países siempre tienen un alto porcentaje de participación ciudadana. Y la verdad es que nuestro país tiene mucha riqueza natural y el gran porcentaje de los mexicanos somos buenos, sólo necesitamos salir de la zona de confort, brindar ayuda gratuita a nuestras comunidades y no hablar constantemente de lo malo.

RSB: Si pudieras resolver un problema en nuestro país, ¿cuál sería?
M: La impunidad.

RSB: ¿Y a nivel mundial?
M: [Tras pensarlo un momento] La educación, que haya equidad y brinde verdaderas oportunidades de movilidad social.

RSB: ¿Qué significa para ti el éxito?
M: Es algo que me preguntan mucho. No es alcanzar cierto número de ventas, de sucursales, de utilidades… no hay que estar postergando la felicidad para cuando suceda esto o aquello, sino disfrutar todos los momentos y hasta los retos que te plantea tu vida. Puedo asociar el éxito a la felicidad, pero a una felicidad genuina, no me refiero a la alegría de la fiesta o de ganar algo. Hablo de la que viene del servicio a los demás, de causar un impacto positivo en la vida de alguien. Definitivamente, creo que para eso estamos aquí.

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