Y tú… ¿eres tolerante?

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Hace unos días nos encontrábamos reunidos un grupo de parejas de amigos que compartimos el gusto por ampliar nuestro conocimiento de la literatura. El ejercicio es dirigido por una persona experta y con un gran amor por su profesión. Son reuniones en las que disfrutamos de la presentación del título en turno, conocemos algo de la vida del autor y, al final del ejercicio, damos cuenta de una deliciosa cena ofrecida por la pareja anfitriona, acompañada de una o dos copas de vino.

Y en eso estábamos cuando inevitablemente caímos en el tema de la política, en el que nos encontramos inmersos hasta el cogote desde hace ya algunos… demasiados, meses. En unos minutos, la tranquilidad y la armonía se fueron disipando para dar paso a las opiniones personales, cargadas de emoción. Todos queríamos expresar nuestro punto de vista, arrebatándonos la palabra unos a otros. En lo único en que parecíamos estar de acuerdo era en que a lo más que podemos aspirar es a encontrar al menos malo.

Lo que se puso de manifiesto fue la inconformidad que la mayoría de los habitantes de este hermoso país sentimos con nuestros gobernantes. La frustración y el miedo se evidenciaron en el tono y las expresiones vertidas. Inconformidad, frustración y miedo son ingredientes que, mezclados, no aseguran un resultado positivo ni propositivo en una conversación, por más que se dé entre amigos. A cada nueva intervención afloraba la desesperación de “los escuchas” por expresar su punto de vista, lo que impedía el análisis de los otros, igualmente valiosos.

Por fortuna, y por tratarse de un grupo de verdaderos amigos, la tranquilidad regresó a la mesa, y, con ella, los comentarios a propósito de la importancia de conservar la cordura y la tolerancia, ya no al interior del grupo, sino a nivel de toda la población.

Basta asomarse a cualquiera de las tan mencionadas redes sociales para darnos cuenta de que la polarización está cada día más enquistada. Y es evidente que hay fuerzas que están alimentando ese fenómeno.

Considero oportuno, lector querido, compartir contigo la siguiente definición: “La tolerancia es el respeto y la aceptación que se tiene hacia opiniones, creencias, sentimientos o ideas de otros, incluso cuando difieren o son antagónicas a las propias. Es un concepto amplio que significa aceptarse y respetarse a uno mismo y luego a los demás, sin importar el status social, la religión o la etnia a la que pertenece. Para practicar la tolerancia es necesario escuchar a los que opinan y sienten de manera diferente, apreciando su punto de vista. La tolerancia es considerada una cuestión de la moral y de la vida en una sociedad plural. Es una gran virtud y una responsabilidad cívica. La tolerancia es, para algunos, uno de los pilares de una cultura democrática real, ya que posibilita una mayor integración y facilita la construcción de los cimientos de una verdadera identidad de los pueblos.”

Cualquiera que sea el resultado de las próximas elecciones, deberemos permanecer unidos. Enfrentarnos y radicalizar nuestras posturas nos pueden conducir a la pérdida de la paz social, uno de los valores que aún están presentes en nuestro México, pero no sabemos por cuánto tiempo más.

Te invito, querido lector, a votar en las próximas elecciones, pero antes, a conocer a los candidatos, su trayectoria, sus propuestas, su equipo de trabajo. Aprendamos a desechar la información falsa que prolifera en estos días en las redes sociales y en los diversos medios de comunicación. Recordemos que la política es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos.  ¡Hay que participar!

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